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viernes, 29 de mayo de 2015

LAS VENTAJAS DE SER INVISIBLE - STEPHEN CHBOSKY





TITULO: LAS VENTAJAS DE SER INVISIBLE
AUTOR: Stephen Chbosky (Estados Unidos)
NÚMERO DE PÁGINAS: 263
AÑO DE PUBLICACIÓN: 1999

“Las ventajas de ser invisible” nos plantea la historia de un adolescente que entrando a la preparatoria irá creciendo y descubriendo la vida en su dimensión más real, esto, en la medida en que su posición social lo permita. Sin embargo este chico, Charlie; ha pasado algunas situaciones que han hecho su existencia un tanto complicada, y que configuran en buena medida la base para su historia. Un amigo que se suicidó y la muerte y el abuso sexual por parte de un familiar de Charlie (quien no obstante, lo recuerda con cariño) harán que el hilo narrativo pueda desarrollarse en la cotidianidad del protagonista, quien conocerá y hará nuevos amigos, irá a fiestas, se enamorará entre tanto, en fin, experimentará esas sensaciones agridulces de un crecimiento inevitable.

Es una lectura muy sencilla, muy propia para adolescentes que quieran adentrarse en alguna historia entretenida o en quienes se busque la forma de “inculcar” el hábito de la lectura (repudio la frase “inculcar el hábito de la lectura”). Con un mecanismo de entradas de diario, Charlie, nos irá permitiendo descubrir el alcance de sus pensamientos. Incluso, existen en el libro algunos boquetes de profundidad, de, digámoslo así, cierta sapiencia.

 Algo que me parece digno de remarcar, es que aunque este libro esté pensado en cierto grado para adolescentes y que la forma de un diario sea un tanto simple, es que hay ciertas aristas que vale la pena mencionar y enriquecen más allá de una narración lineal. El primer ejemplo, es el booktrack, es decir, que en el libro figuran ciertos elementos musicales que pueden darle “profundidad” a la historia. De este modo, son mencionados exponentes del rock clásico como Procol Harum, The Beatles, Genesis, etc. Si bien no es un homenaje por si mismo a los géneros o intérpretes, si ofrece cierto refinamiento del cual uno decida o no escuchar las pistas propuestas. Lo segundo, dado que una de las facetas de Charlie es ser un lector voraz, es que se hace mención de novelas que son emblemáticas de cierta generación o sobre ciertos temas. Así, sabremos de “El extranjero“ (A.Camus), “El guardián entre el centeno” (J.D.Salinger), “En el camino” (J.Kerouak), “El almuerzo desnudo” (W.S.Burroughs), hasta el “Gran Gatsby” (F.S.Fitzgerald), y como no; algo de Shakespeare. En cierta medida, y pienso que podría aplicar para todos los lectores, pienso que esto  es la descripción de la relación inevitable que hay entre la madurez y las lecturas con las que uno se va topando o eligiendo. Incluso, las mencionadas obras de Salinger, Burroughs y Kerouac, -para quien las haya leído- son un Charlie implícito, aunque en la novela en sí, él jamás haga un comentario más allá de que disfrutó tal y cual libro.

“Las ventajas de ser invisible” es un libro bonito, en cierta forma atrevida, y muchos nos iremos reflejando-leyendo en las líneas y entre líneas. De qué, si no, se trata la vida sino de crecer, equivocarse, sobre la amistad, y todo eso a lo que uno a veces decide asomarse más: el sexo, el amor, la homosexualidad, las drogas, el alcohol, en fin; el hecho de vivir y ser partícipe de la existencia –o las existencias.


Dejo el siguiente extracto:


“(…) Y podríamos sentarnos y hacernos preguntas y sentirnos mal por los demás y culpar a un montón de gente por lo que hicieron o no hicieron o por lo que ignoraron. No sé. Supongo que siempre habría alguien a quien culpar. Quizá si mi abuelo no le hubiera pegado, mi madre no sería tan callada. Y quizá no se habría casado con mi padre porque él nunca levantaba la mano. Y quizá yo no habría nacido. Pero me alegro de haber nacido, así que no sé qué decir al respecto, sobre todo porque mi madre parece feliz con su vida. Y no sé qué más se puede pedir.
Es como que, si culpara a mi tía Helen, tendría que culpar a su padre por pegarle y al amigo de la familia que le hacía cosas cuando era pequeña. Y a la persona que le hacía cosas a él. Y Dios por no detener todo esto y cosas que son mucho peores. Y que no iba a ninguna parte. Porque no se trababa de eso.
No soy como soy por lo que haya soñado y recordado sobre mi tía Helen. Eso es lo que comprendí cuando las cosas se quedaron en silencio. Y creo que es muy importante saberlo. Hizo que todo se aclarara y encajara. No me malinterpretes. Sé que lo que pasó fue importante. Y necesitaba recordarlo. Pero es como cuando mi médico me contó la historia de dos hermanos cuyo padre era muy alcohólico. Un hermano se convirtió en un próspero carpintero que nunca bebía. EL otro hermano acabó siendo un borracho perdido como su padre. Cuando le preguntaron al primer hermano por qué él no bebía, dijo que después de ver lo que la bebida le había hecho a su padre, nunca había podido ni probarlo. Cuando le preguntaron al otro hermano, dijo que creía que había aprendido a beber en las rodillas de su padre. Así que supongo que somos quienes somos por un montón de razones. Y quizá nunca conozcamos la mayoría de ellas. Pero aunque no tengamos el poder de elegir de dónde venimos, todavía podemos elegir a dónde vamos desde ahí. Todavía podemos hacer cosas. Y podemos intentar sentirnos bien con ellas.
Creo que si alguna vez tengo hijos y están enojados, no les diré que la gente se muere de hambre en China ni nada parecido porque no cambiaría el hecho de que estén enojados. E incluso si otra persona la tiene mucho peor, eso realmente no cambia el hecho de que tú tienes lo que tienes. Bueno y malo. Como lo que mi hermana dijo cuando yo llevaba ya una temporada en el hospital. Dijo que estaba muy preocupada por ir a  la universidad, y en comparación con lo que yo estaba pasando, se sentía muy tonta. Pero no sé por qué se iba a sentir tonta. Yo también estaría preocupado. Y en serio, no creo que yo la tenga mejor ni peor que ella. No sé. Es diferente. Quizá sea bueno poner las cosas en perspectiva, pero a veces, creo que la única perspectiva es estar allí de verdad. Como dijo Sam. Porque está bien sentir cosas. Y ser tú mismo al respecto.
Cuando me dejaron salir ayer, mi madre me trajo de vuelta a casa en coche. Era mediodía, y me preguntó si tenía hambre. Y dije que sí. Entonces me preguntó qué quería, y le dije que ir a McDonald’s como solíamos hacer cuando era pequeño y me ponía enfermo y me quedaba en casa en vez de ir al colegio. Así que fuimos.  Y fue muy agradable estar con mi madre y comer papas fritas. Y más tarde, esa noche, estar con mi familia durante la cena y que las cosas fueran como habían sido siempre. Esa fue la parte más increíble. Que todo continuaba. No Hablábamos de nada serio ni ligero. Solo estábamos juntos. Y eso bastaba.
Bueno, hoy mi padre fue a trabajar. Y mi madre nos llevó a mi hermana y a mí a comprar cosas de último minuto para mi hermana por qué se va a la universidad dentro de poco. Cuando volvimos, llamé a la casa de Patrick porque había dicho que estaría de vuelta para entonces. Sam contestó al teléfono. Y fue muy agradable volver a oír su voz.
Más tarde, pasaron por la casa en la camioneta de Sam. Y fuimos al Big Boy igual que hacíamos siempre. Sam nos habló de su vida en la universidad, que parecía muy emocionante. Y yo le hablé de mi vida en el hospital, que no lo parecía. Y Patrick hizo bromas para que todo el mundo fuera sincero. Después de irnos, nos subimos en la camioneta de Sam, y como Sam me había prometido, nos dirigimos hacia el túnel.
Alrededor de un kilómetro antes de llegar al túnel, Sam detuvo el coche y yo me subí atrás. Patrick puso la radio muy fuerte para que yo pudiera oírla, y mientras nos acercábamos al túnel, escuché la música y pensé en todas las cosas que la gente me ha dicho durante el último año. Pensé en Bill diciéndome que yo era especial. Y en mi hermana diciéndome que me quería. Y mi madre, también. E incluso en mi padre y mi hermana cuando estaba en el hospital. Pensé en Patrick llamándome amigo suyo. Y pensé en Sam diciéndome que hiciera cosas. Para estar realmente allí. Y pensé sencillamente en lo quería que era tener amigos y familia.
Mientras entrábamos en el túnel no levanté los brazos como si volara. Solo dejé que le viento me corriera por la cara. Y empecé a llorar y a sonreír al mismo tiempo. Porque no podría evitar tanto amor como sentía por mi tía Helen por comprarme dos regalos. Y tanto deseo porque el regalo que le había comparado a mi madre por mi cumpleaños fuera muy especial. Y porque mis hermanos y Sam y Patrick y todos fueran muy felices.
Pero sobre todo, lloraba porque de repente fui consciente del hecho de que era yo el que estaba de pie en ese túnel con el viento corriendo por mi cara. Sin preocuparme de ver el centro de la ciudad. Sin ni siquiera pensar en ello. Porque estaba de pie en el túnel. Y estaba realmente allí. Y aquello era suficiente para hacerme sentir infinito(…)

sábado, 16 de mayo de 2015

AZTECA - GARY JENNINGS



TITULO: "AZTECA"
AÑO DE PUBLICACIÓN: 1980
PÁGINAS: 867
AUTOR: GARY JENNINGS - ESTADOS UNIDOS

“Azteca” es un libro del que escuché hablar muchas veces en entornos familiares así como entre algunos conocidos. Muchos comentaban su asombro de esta “novela histórica”, remarcaban los pasajes que más les habían impresionado y así, mucho, mucho ruido. Finalmente, leí dicho título y lo siguiente fueron mis impresiones.

Gary Jennings nos presenta “Azteca” en la forma de una narración en primera persona. Justamente un mexica o azteca que en propia voz irá describiendo algunos aspectos de su vida antes de la llegada de los españoles. Este azteca –Mixtli-, ha sido un sobreviviente y testigo de la conquista, e irá compartiendo los fragmentos dispersos de su vida a manera oral ante un grupo de monjes y misioneros, encomendados por el rey de España.
De esta manera, las casi novecientas páginas del libro relatan un hito de memorias, sucesos y experiencias de un hombre. En medio de este funcionamiento, el lector –sobre todo el mexicano- se irá topando con ciertos conceptos que siguen vigentes en nuestra cultura, ya sea el uso del lenguaje, lugares como Coyoacán, Tlaxcala o Cuernavaca, y por ahí muy escondido, La Maliche y Juan Diego.

Aunque esta novela, de cierta forma histórica, pudiera parecer difícil, es en realidad una lectura muy accesible que fluye sin mayor complicación entre algunos hechos históricos de la conquista de Tenochtitlán y la vida prehispánica de México. “Azteca” goza de esa inmediatez que caracteriza a los best-sellers, y es por ahí dónde muchos se pueden enganchar, inclusive no siendo lectores frecuentes. “Azteca” es idónea para quien busque una historia de largo plazo, entretenida, llena de diversos hechos y acción.

Ahora bien, siendo un poco más estrictos, a mí me pareció que el mecanismo narrativo se vuelve insuficiente, o más bien, repetitivo, todo transcurre en la psique del protagonista mediante la sucesión de estos capítulos narrados, lo que en dado momento, al menos personalmente, me comenzó a aburrir.  Y es ahí donde no se percibe mayor esencia. Mixtli es leído como una serie de hechos pasados y sin la mayor complejidad, no se le percibe una mayor humanidad.
Segundo, algo que siento que demerita la historia, o la hace menos fuerte -sin cuestionar si esa era o no la intención del autor (parece que el autor vivió doce años en México, con el fin de investigar para escribir la novela)- es el hecho de un protagonista que se enfrentó a un evento que marcaría no sólo su vida, sino que cambió el curso y la vigencia de una civilización. Vivir, atestiguar y sobrevivir a una conquista, para que luego otras creencias y formas de vida sean impuestas, es un conjunto de experiencias que en primeros términos resulta incomprensible. Imaginemos que en dado momento nuestra civilización contemporánea se ve conquistada por una raza superior, con la consecuente imposición de ideas y religión, etc. ¿Cómo manejar tal reseteo titánico? ¿cómo reaccionar a un fenómeno sin precedentes? La respuesta desde luego no es inmediata, y en “Azteca”, algo de esto ocurre como cualquier otra cosa. Leemos a un Mixitli relatando memorias sin más, como hechos aislados sin relación con un futuro –presente- donde todo cambió desmesuradamente.


En conclusión, “Azteca” puede ser el ejemplo del libro bastante entretenido, que de cierta forma, marcó un lapso en la visión literaria de cierta generación (algo cómo “Caballo de Troya”). Vaya, gente común que sólo buscaba una historia en la que hundirse placenteramente, con lo cual estoy de acuerdo, así sea ”Azteca”, P. Cohelo, o las sombras del Gray (Borges defendía la lectura hedónica, ante todo). Y bien, “Azteca” puede  proporcionar de estos hundimientos tan ricos. Con algo de morbo, y seguro por la publicidad de boca en boca, este libro gozó –y parece que todavía- de una popularidad en cierta forma continua. Sin problema, la mayoría de los lectores no quisquillosos se irán perdiendo en sus páginas, sobre todo si hay que enfrentar muchas horas de autobús o vuelo. 

viernes, 24 de abril de 2015

El CLUB DE LA PELEA - CHUCK PALAHNIUK





La primera vez que leí “El club de la pelea” –en esa vez, era “de la lucha”- fue en  formato digital y que dicho sea de paso, ya para ese entonces, la forma y el hábito de los e-books se habían consolidado en mí. No sé si soy yo, sin embargo; pero la lectura digital me deja cierta sensación de vertiginosidad, de como si las páginas se me hubieran escurrido entre los dedos y los ojos, y en mi memoria quedara algo menos. Ahora bien, recientemente he releído “El club de la pelea” en analógico, sí, en papel, y acaso mi vivencia de la historia fue mucho mejor.


Más allá de presentar o no presentar una aversión a los tiempos modernos de hiperconsumismo, megalomanía y megaconectividad, esta primera obra del norteamericano Chuck Palahniuk tiene méritos artísticos suficientes y loables, independientemente del contexto ideológico. El bastión fuerte de “El club de la pelea” es el matiz y desdoblamiento psicológico, ese héroe-antihéroe que es Tyler Durden y a la vez no lo es. Así, mediante este engranaje, Palahniuk entreteje un juego de personalidades y hechos que se desdoblan en una historia de sabotaje para el consumismo y estulticia de la sociedad occidental contemporánea. Un oficinista –un godinez- es el encargado de urdir el plan maestro para el complot ideológico. El oscuro proyecto consistirá en organizar clubes de la pelea por todo el país, diseminar una especie de ideología de renovación,  hasta dinamitar algún edificio importante; y aún hacia más largo plazo, acabar con la “sociedad del progreso” como la concebimos.

Es una lectura sencilla, y no obstante, es esto una de sus principales virtudes. En ese estilo llano, y oscilando entre la violencia y un juego de introspecciones y extrospecciones;  existe un matiz ácido e hilarante en el hilo narrativo, sin que en algún momento el lector se aburra.  Palahniuk supo construir de manera perfecta el tono de la novela, que se ejecuta sin que le sobren o falten capítulos, o bien, que caiga en lugares comunes y frases forzadas. 

Finalmente, “El club de la pelea” es idóneo para el lector que busque una historia irreverente y original, con un fuerte componente de la psique del protagonista. El juego psicológico, de personalidades, podría describir a cualquier persona que quiera enfrentar sus debilidades, miedos y obsesiones, y consciente de ellos -o inconscientemente-; crear en dado momento el Mr. Durden que que emancipe de las formas inservibles para alcanzar la renovación, y aún tal vez…arder de nuevo. 






jueves, 14 de agosto de 2014

BAJO LA MISMA ESTRELLA, John Green

"Esta vida me gusta demasiado, Hazel Grace"



A Jennifer, siempre. 



Calificar como “conmovedora”, “tierna”, o “genial” a “Bajo la misma estrella” es alejarnos del real valor de este libro que merece adjetivos y líneas más precisos que describan sus mejores cualidades.
Escrito por John Green y narrado en primera persona por su protagonista,  Hazel Grace nos introducirá en su floreciente vida a los dieciséis años, sobrellevando un diagnóstico de cáncer con los relieves que esto implica. Ella, junto con Augustus Waters, -y también con el mismo diagnostico- emprenderá un viaje a Holanda en búsqueda de su escritor predilecto para aclarar algunas situaciones sobre su único libro. Antes y después de dicho viaje se engranarán una serie de eventos que enriquecerán la historia con diversos matices, manteniendo así una trama muy dinámica en la que el lector jamás deja de sentirse partícipe.
No son más de trescientas páginas, un libro muy rico y variado. Muy asequible, se puede ingerir en menos de una semana.

Deponiendo el hecho del que este libro se hizo más “conocido” por la película –que aún no he visto- en suma y afortunadamente, me pareció un trabajo muy bien logrado que superó mis expectativas y posee numerosos méritos propios. Me parece que J. Green logró una gran historia en base a que conocía muy bien a todos sus personajes y en el manejo coherente de las situaciones que propone.
…Hazel, la adorable Hazel Graze; leerla es un placer, conocerla, reconocerla en la historia es sumamente nítido. Su personalidad está bien delimitada y se hace reconocible desde las primeras páginas. Posee una naturaleza que parte de lo simple para generar entramados. ¿Qué virtudes?, jamás cae en la autocompasión, muestra una hilaridad genuina y despliega una sensibilidad que no roza con lo común. Me encantó.
A pesar de que este libro quizá esté inclinado ligeramente para un adolescente, la temática no cae en lo gastado de la comedia romántica o la ya de por sí complicada empresa de abordar aspectos como la vida o la muerte. El aspecto a resaltar es que es una lectura bastante accesible, son numerosas las notas que uno puede hacer al margen –si lo desea- y que tienen una aplicación asombrosa en la cotidianidad.

-Cuéntame tu historia –me pidió mientras se sentaba a mi lado, a una distancia prudente.
-Ya te he contado mi historia. Me diagnosticaron cáncer cuando…
-No, no la historia de tu cáncer. Tu historia. Lo que te interesa, tus aficiones, tus pasiones, tus manías, etc.
-Pues…
-No me digas que eres una de esas personas que se convierten en su enfermedad. Conozco a muchos. Es descorazonador. El cáncer es un negocio en expansión, ¿no? El negocio de absorber a la gente. Pero seguro que no les has permitido que lo consigan antes de tiempo (…)

Cómo argumentaba anteriormente, la historia no cae en lugares comunes y su desarrollo es inteligente. En el párrafo anterior se atestigua la frescura del libro, que por la historia planteada, uno podría pensar en una trama desgarradora, triste, o que llamara a la compasión y tragedia. Pero no, no es así, John Green logra un enfoque distinto en su narración en base al sentido del humor e inmejorable personificación de sus caracteres. Esa frase “No me digas que eres de las personas que se convierten en su enfermedad” me pareció remarcable. ¿Cuántas personas no se convierten en sus enfermedades, y que ni siquiera tienen la magnitud de tener cáncer? ¿Cuántas, que son puras quejas, achaques, alegatos, etc? Sí, de ese tipo de gente que publica sus conflictos en Facebook, que se quejan porque es lunes, porque no les gusta su trabajo, and so on. No nos interesa.
Compartiendo más sobre lo que este libro me dejó fue que pude comprender acaso un poco mejor a aquellas personas que han padecido o padece esta enfermedad. Es un amplio espectro de situaciones que van desde lo orgánico hasta otras esferas impensables, pero bueno, esto fue el crecimiento personal que el libro me dejó, y que sin duda será distinto para cada lector, si así lo quiere.

En suma, fue una lectura agradable y por momentos rozó en lo bello. Forma contrastes y relieves atractivos, exponiendo contrariedades y momentos radiantes como en la vida real. Quizá algo que le resta un poco de mérito es que el capítulo 9 está de más, y para cerciorarme lo releí hasta tres veces, como me parece que también sucede con el 14 y 15; no recuerdo bien. Posiblemente la depleción de esas partes nos hubiera dado una lectura más ágil todavía, y que aun así, no sería necesario.




lunes, 21 de julio de 2014

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER, Milan Kundera

“La insoportable levedad del ser”, novela escrita originalmente en francés por el checo Milan Kundera, se desarrolla en la época de la antigua Checoslovaquia invadida por la Rusia comunista. Sin tratar de ahondar demasiado en la trama, es una historia de amor centrada en cuatro protagonistas –Tomas, Teresa, Sabina y Franz- interrelacionados en un decurso de varios años que abarcarán la vida de cada uno en lo que concierne a distintos ámbitos como el amor, la soledad, la vejez, la memoria, así como la identidad personal. Tomás y Teresa, casados, componen un matrimonio que se desarrolla entre las infidelidades de él y la inseguridad y tormentos de ella. Sabina, una de las tantas amantes de Tomás, es la menos compleja –en apariencia- en cuanto a mantener relaciones con hombres casados, y cuyo  desapego y deseo ambivalentes por Franz, repercutirán inevitablemente en él así como en la vida y esposa del mismo.
Se ha dicho que “La insoportable levedad del ser” es una novela filosófica, sin embargo, su autor ha negado este hecho. Sin profundizar en esa cuestión, lo cierto es que esta obra tiene su grado complejidad. Efectivamente, se enriquece con algunos conceptos filosóficos, además de que elementos como el sueño, las pesadillas o cierto grado de lirismo son recursos que el autor usó con recurrencia. En resumen, es un libro que narra sobre la vida y sus componentes que oscilan entre el cambio y lo inmutable, de la vida que pulsa en diversos escondrijos como el “ser”, las personas con las que nos relacionamos, las épocas, las memorias indelebles, etc; hasta que algo –o la vida misma- se detiene.

Profundizando en sus líneas, es una trama que habla de la vida en todos su derroteros (el amor, el trabajo, las relaciones interpesonales o las decisiones, etc.) El estilo es en general algo lúgubre, dónde en ciertos pasajes el dolor se acentúa más gracias a los recuerdos arraigados, o las introspecciones que salen a flote en la memoria de los personajes. Da la sensación de que cada uno de ellos ha sufrido alguna derrota. De todos, leí a Teresa cómo la más nítida. Acomplejada, lucha entre fantasmas, tristeza y visiones para estar vigente en sus circunstancias. Igualmente, buscó ser valiente y  ampliar sus lindes. De esta forma, Teresa escapa de la hostil casa de su madre en un pueblo intrascendente, pero a menudo, algún recuerdo tortuoso se colará a su mente, haciéndola sentir todavía presa del pasado, “de la madre”.



Este libro es como un espejo. Se descifran conceptos como la rutina, de esa rutina mortal a la que se puede acostumbrar las personas pero anquilosa a largo plazo. Muchos pasajes son esos reflejos de cotidianidad que podemos constatar, ya sea en nuestra vida o en la vida de otros. De este modo, un punto que me pareció muy acertado, fue señalar a Karenin (el perro de Tomás y Teresa) como un común denominador o señuelo de dicha cotidianidad. Es gracias a Karenin cómo Tomas y Teresa reflexionan sobre su vida juntos, sobre una decisión de no tener hijos, y cómo todo se va incorporando gradualmente al pasado, o bien, sumándose al futuro en una aparente -e insoportable- naturalidad. 
Sumado a lo anterior, otra parte que me arrobó fue la escena dónde Tomás va a limpiar ventanas a casa de una mujer, (la mujer cigüeña-jirafa). Aquí, el diálogo es tan suficiente que uno ya intuye el hermoso sexo insinuado. Y escribí suficiente porque nada suena falso, ni hay comentarios o ademanes de hagan sobrecargada la escena. Cito el texto:



(...)Lo observaba con una mirada insistente, atenta e indagadora, en la que no faltaba un destello de inteligente ironia.
-Adelante, doctor –dijo.
Comprendió que la mujer sabía quién era él. Prefirió, sin embargo, no reaccionar y preguntó:
-¿Dónde podría llenar el cubo de agua?
Le abrió la puerta del cuarto de baño. Se encontró con el lavabo, la bañera y la taza del váter(…)
La mujer que parecía jirafa y cigüeña sonreía, sus ojos se entrecerraban, de modo que todo lo que decía parecía lleno de un sentido oculto de ironía.
-El cuarto de baño está a su completa disposición, doctor –dijo-. Puede hacer con él lo que le plazca.
-¿Puedo incluso bañarme?- Preguntó Tomas.
-¿Le gusta bañarse? –le preguntó.
Llenó el cubo de agua caliente y regresó al salón.
-¿Por dónde quiere que empiece?
-Eso sólo depende de usted –se encogió de hombros.
-¿Puedo ver las ventanas de las demás habitaciones?
-¿Quiere conocer mi casa? –sonrió, como si lo de limpiar las ventanas fuese una manía de él que no tuviese interés para ella.
Entró en la habitación contigua. Era un dormitorio(…)
Al regresar había una botella abierta encima de la mesa con dos vasos.
-¿No prefiere reponer fuerzas antes de semejante trabajo? –Preguntó ella.
-Encantado –Dijo Tomás y se sentó.
-Tiene que ser una experiencia interesante para usted conocer tantas casas –Dijo.
-No está mal –dijo Tomás.
-En todas partes le esperan mujeres cuyos maridos están trabajando-
-Son mucho más frecuentes las abuelas y las suegras –dijo Tomás(…)


No he leído ningún otro libro de Kundera, y por este, no diría que el diálogo es de sus principales virtudes. Pero en lo anterior me pareció que el resultado es perfecto, todo es tal cual, translúcido en su dimensión.


Esta obra puede sugerir reflexiones, el autor las propone y abundan. Al final, más allá de todos los conceptos profundos que hayan, lo mejor es que fue un trabajo de buena calidad del que seguro haré al menos otra relectura. Confieso que sentí calar hondo ciertas líneas, que se me agolparon en el pecho y la garganta algunas palabras, sus imágenes y sus ecos. Después de eso, necesito algo menos lúcido y violento. Algo soft porque es de esos libros que dejan impresiones hondas.





lunes, 7 de julio de 2014

Reseña: EN EL CAMINO, Jack Kerouac

Jack Kerouack (Masachusetts, 1922 - Florida,1969)


"En el camino", novela escrita por Jack Kerouac y publicada en 1957, nos adentra en la historia de Sal Paradise y Dean Moriarty en un viaje sin propósito; pletórico de ambiciones difusas, esperanzas fuertes y descubrimiento personal a lo largo de una ruta sin ruta. La travesía comprenderá vagamente desde Nueva York hasta San Francisco, pasando por las emblemáticas Texas, Chicago y Las Vegas, además de un enigmático México. Esta narración, que es considerada la principal de Kerouac, nos muestra una visión distinta del clásico sueño de la perfecta vida americana. "En el camino": la carretera es el objetivo y el viaje en sí. Hay sexo, alcohol, marihuana, y esa necesidad de salir, de irse. Todo se engrana entre reuniones hipsters, cierto jazz mood y la no pertenencia a nadie ni a nada. Es una viaje de mochilazo, autos forzados al máximo en autopista, e indispensable tiempo para beber cerveza, fumar, conversar e improvisar para volver al camino. El stablishment y lo classy no tienen aparición y no son el adepto. 
Un dato interesante es que este viaje sí fue realizado por J.Kerouac junto con los escritores William Burroughs y Allen Gigsberg, además de Neal Cassady. Así, la obra de cada uno se emparenta en diverso grado, conformando  el denominado movimiento beat (beatnik).







¿Y podríamos ir más allá de este libro?, ¿o de los libros en si?;  ¿del mero acto -monstruoso, por cierto- de escribir y leer? Sí, seguro que sí, y por lo que mi experiencia me dice, la lectura y reflexión de este trabajo de Kerouac es un inmejorable ejemplo. Citando a J. E. Pacheco para justificarme, -No leemos a otros, nos leemos en ellos- quiero apuntar que me he leído leyendo "En el camino". Me he visto las veces que he viajado, y todas las veces que quisiera viajar, y las veces en que la vida me ha ocurrido más intensamente. El viaje siempre es magia y memoria pulsante. "En el camino" nos sugiere la interacción con todo a nuestro al rededor, con la gente interesante que uno puede conocer, o bien, con los que uno puede coincidir en los diversos planos mentales. Viajar es cometer imprecisiones, soltarse y quizá intuir que tal vez no es tiempo para echar raíces definitivamente.






La edición que adquirí fue de Editorial Anagrama, que según tengo entendido, es española. Cómo lector mexicano estuve algo inconforme con la traducción, pero bueno, es un hecho deleznable, puesto que obviamente la misma traducción sería distinta según el origen del traductor al español. Recomendaría que quien tenga la oportunidad de leerla en su idioma original, que es el inglés, lo haga. Seguro que sonará más natural en lugar de "tio", o "cagoendios" (o eso).