sábado, 19 de noviembre de 2011

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TÚ CONTRASTADA POR UNA PARED BLANCA: fue la primera imagen que tuve de ti. Comenzamos a hablar, salimos, nos sentamos y mi rodilla apenas rozaba la tuya. Viéndote de perfil lo intuí todo: en ese faro, desde aquel día, te comenzaría a querer...
Yo tenía el cabello largo, no bebía y leía muy malos libros. Adoraba echarte los brazos a la cintura pese a la imposibilidad momentánea de tu piel. Pasaba el tiempo  y nuestros pasos se entretejían. Todo fue un estira-floja, actina-miosina, una insoportable levedad y silencios frente a ti que vulneraban. Yo estuve con varias más, tú lo sabías, y a pesar de todo reconstruíamos nuestra cercanía. Sin embargo, nos distanciaríamos más, casi para siempre y cambiamos sin que lo supiéramos. Alguna te vi cargando tristeza en tu bolsa, maquillándote de melancolía pero siempre avante al mundo outside. Yo estuve envenenado algún tiempo, ciego, marchito, herido de introspecciones y me tomó bastante tiempo suturarme. 
Volví y comprobé que tus estancias eran otras. Entonces yo ya bebía bastante cerveza, jugaba mejor futbol y acaso mis lecturas mejoraron. Volví porque nunca perdí la esperanza, porque sigo sin hacerlo… se que en tus células ya no hay receptores específicos de membrana para mí. Nuestra bomba J++/V+ se ha desfasado, mi cercanía ya no te despolariza. El tiempo fue nuestra apoptosis. Somos una enartrosis anquilosada, una fibrosis y una calcificación. Nuestra kinesis se detuvo, requerimos de un buen “fisio”, y todavía siento que no hay algo mejor que el tacto de tus manos.






I.
Eres agonía en palabras,
aún palpitantes, tibias,
que tal vez ya deba matar.
Eres años vertiginosos
en los que no supe qué significaba tu nombre
y ahora esos años rompen como olas….
            -“And the waves broke on the shore”


II.
Traición de mí mismo.
Mi cobardía, mi confusión;
erigí laberintos entre nosotros.
Soy una herida crónica,
una cicatriz adherida
a los planos inferiores de mi razón,
donde se anquilosa mi pensamiento
en hielo, eco y memoria.
De ti una hojarasca
cubre los trechos de mi senda,
me sepulta en imágenes:
tú aquel día,
tu primer perfil,
tú ahora; ya dispersa…

 
III.
Fuimos un asedio inconcluso
a murallas de silencio y pasiva espera.
A pesar de largas estaciones
no rendimos nuestros labios
ni aún en provocadas cercanías.
Fuiste mis primeras líneas,
malas e ingenuas;
ni siquiera las presentes
mejoran en sus trazos
que te escriben en nostalgia.
Fuiste el espejo de mi idiotez,
mi ceguera, fuiste mi orgullo imbécil;
mi putamadresoyunpendejoal recibir mis ojos,
tu ausencia en áticos pretéritos
donde  se arrumbó todo en olvido.
Fuiste aquella mañana de otoño,
el día en que conjeturé mi esperanza en tu piel,
y cierto dolor al instante,
de intuir fatalmente en tus ojos
la profundidad de otros cielos.


IV.
A los tactos, a las imágenes,
se adhiere el polvo y el tiempo;
hay telarañas en los ángulos.
Entre nuestros diálogos,
entre nuestros vestigios,
andan las ratas, se esconden las palomillas
y la luz muere.
Abro cajones ruinosos y encuentro
intermitencias que ignoro cómo prolongar. 


V.
Serás mi fatigada escritura;
desgarrada e incompleta,
tinta de incertidumbre
y llovizna de días grises.
Serás todas mis lanzas rotas,
la oxidada hoja de mi espada
que aún en su vaina y malas peleas
terminó perdiendo el filo.
Serás batallas contra el tiempo
y cartuchos quedamos;
serás yo atrincherado en miedo,
seré tu alejándose en niebla
hacia donde no sé quien ya eres.
Siempre y nunca
serás estos versos
que al ser leídos
habrán sido
y seguirán siendo,
la fibrosis de mi voz al repetir tu nombre
ya en mi garganta calcificado.




1 comentario:

Mixha Zizek dijo...

Me gusta la ruptura de la entrada, tu blog me gusta mucho. Lo retomo después de tiempo (porque me alejé del mundo de los blogs) pero ahora retomo y me gusta tu poesía y tu forma de expresión, besos