domingo, 26 de agosto de 2012

EL VIENTO ARRASTRA LA LLOVIZNA





4 DE NOVIEMBRE:
 
3:35 A.M.
Llovió, las luces y los charcos crean reflejos temblorosos. La calle y la madrugada son apenas un murmullo. Dos hombres  caminan abrazados, su andar es desgarbado. Su charla es ininteligible. Van jubilosos. Uno bebe de una botella de ron. Entran a un edificio y al poco tiempo solo sale uno de ellos. 

5:15 P.M.
En el departamento todo es quietud. A pesar de la hora, las cortinas no se han abierto. Se escuchan ruidos que hacen los vecinos y un celular. Suena con insistencia, casi cada minuto, y así lo ha hecho desde hace media hora.


5:55 P.M.
-¡Ese perro no contesta! -Dice Edgar pegándole con su puño a la mesa y guardando el celular. Le da un trago a su cerveza. Todos están en un pequeño cuarto. Del exterior llegan gritos y pruebas de audio. Jen, sentada en el suelo, fuma y marca con su celular. Toño, en frente de ella, tiene la mirada perdida. Fuma aún más deprisa que Jen y va por su tercera cerveza, también revisa su celular aún con mayor insistencia que los demás. Mueve los pies con impaciencia.
-Quizá ya venga –Dice Jen.
-Que no joda. Ya tenía que estar aquí, sabe que esto está lejos –Le responde Edgar.
-Quizá tuvo algún contratiempo –Dice Jen.
-¡Que puto contratiempo va a tener! Siquiera que avise –Dice Edgar-… y deja de defenderlo.
Jen no responde, mira a Toño, pero este tiene el celular en la oreja, niega que alguien le haya respondido. Entonces entra Katy, al abrir la puerta los ruidos del exterior se incrementan. Se escuchan chiflidos, gritos y la banda que toca.
-Hablé con el coordinador, pero no aceptó aplazarnos. Aparte dijo que tenemos que tocar como nos registramos, de lo contrario estamos casi eliminados, y que nadie puede ser suplido por miembros de otras bandas –Dice Katy.
Edgar maldice. Jen se queda callada y mira pensativa hacia el exterior. Toño sigue insistiendo con su celular.
-Puta madre, Katy, pues si no aparece ese imbécil, le entras tú –Dice Edgar.
El tiempo se sucede lento. Toño sigue marcando, cada vez espera menos entre los intentos de llamada. Le pega al suelo con el puño.
-¿Aún no contesta verdad? –Le pregunta Edgar.
Toño niega con la cabeza y se lleva las manos a la cara. Se reclina aún más en la pared, casi recostándose en el suelo. La puerta se vuelve a abrir y entra un hombre con unas hojas en la mano.
-Es su turno Afterlife. Hemos tratado de esperarlos lo más posible. Katy habló conmigo y veremos que decide el jurado. ¿O prefieren que los anunciemos como descalificados?
Edgar se niega. Le da un último trago a su cerveza y sin decir algo a los demás, sale quitándose la playera quedando solo en camiseta. Toño se incorpora, tira la cerveza, patea una silla  y escupe. Katy mira a Jen, Jen trata de explicar con un gesto que tampoco sabe donde está.
Son presentados al salir. Los bateristas, al fondo del stage, miran a Katy. Ella toma las baquetas, de soslayo mira su puesto desocupado en el teclado, se pregunta si podrá dominar el doble bombo. Toño prueba algunas notas, siente que las piernas le tiemblan, “¡Carajo!.” se dice. Jen afina y Edgar se ajusta la correa de su guitarra. Katy marca el inicio y comienzan a tocar su primer cover….
Terminando regresan al cuarto donde estaban. Jen va pensativa, Katy cabizbaja y Edgar le da un puñetazo a la pared, -¡De la chingada! –Exclama Edgar.
Toño va al final, se detiene antes de entrar al cuarto, se queda mirando al suelo. Suena su celular y contesta.
-¿Bernardo?, Sí, acá estamos todos. ¿Qué pasa?

 

****

 

5 DE NOVIEMBRE:

4:45 / JEN – BAJO Y COROS
Llueve, la tarde es sombría. En la mente de Jen resuena: Love me two times babe, love me twice today. Sentada frente al tocador, Jen trata de ya no llorar. Sobre el espejo tiene apoyado un vinilo. Se comienza a peinar. "Hoy, hace un mes, me dedicó “Love me two times”, y hasta me regaló el vinilo. Y ahora no parece cierto, nunca pensé que se terminaría así. Nos perdonamos tanto, lo odié, lo amé, ¿y ahora?"... Piensa Jen. Suspira. Solloza. "Si todo hubiera salido bien, seguiríamos celebrando, o tal vez él y yo estaríamos a solas. Nos lo merecíamos, cinco años en todo esto. Estamos donde iniciamos: en nada. Olvidar duele." Termina de peinarse. Está pálida, tiene los ojos rojos y ojeras. Se pone un abrigo. Abre un cajón y saca unas baquetas. Tomando un paraguas se va.

 5:01 P.M. / EDGAR – GUITARRA LIDER Y VOCALES
Edgar espera bajo un techo a que la lluvia aminore. Fuma, contempla en las baldosas el curso caprichoso del agua. "Pudimos haber ganado, lo teníamos todo. Faltaba poco. Tanto ensayo a la mierda…Quizá no fue culpa de nadie, ¿pero porque embriagarse una noche antes, porque?... El alcohol es el gran problema de ese idiota, y arrastró a quien no tenía la culpa. Le diré que se largue, conseguiremos quien toque los solos, y aún mejor que él. Aunque hayamos perdido una oportunidad de grabar y telonear en algún concierto mayor, Afterlife no se acaba. Estoy seguro de que si él lo pudiera decir, nos pediría que siguiéramos; incluso sin él. Era un buen baterista, pero sobre todo, un buen amigo."
La lluvia va disminuyendo. Edgar siente frío y se cruza de brazos.

 5:16 P.M. / KATY – TECLADOS Y COROS
Un amplio salón. Hay pinturas en las paredes. Al fondo se sitúan una batería y unos teclados; al centro, en su Steiway, Katy interpreta Metamorphosis 2 de Philip Glasss. En el banco donde está sentada tiene unas fotografías de John Lord y Gary Brooker. La madre de Katy toca la puerta.
-Adelante –Dice Katy, dejando de tocar.
-¿Quieres que te lleve?
-No, iré sola.
La madre parece contrariada.
-Haz lo que quieras. Yo te dije que esos tipos no te traerían nada bueno. Reconsidera irte a Viena. Sabes que tu problema no es el dinero, no sé donde han quedado los principios que te inculqué  -Responde la madre saliendo.
Katy no vuelve a tocar. Contempla las fotografías. "Estoy harta, no puedo seguir. Tal vez sí tendría que irme a Viena y seguir con el piano". Suspira. Mira la batería y los teclados. Luego toma las fotografías y las contempla fijamente. "A los diecisiete escuché Moby Dick y quise aprender percusiones; mamá dijo que eso no era para una señorita. Escuchando a Deep Purple mamá dijo que era despreciable mezclar esa música con lo grande un órgano; ¿y ahora esto? No seguiré sin Elias. Yo tuve algo de culpa por lo de ayer: no estuve a la par de los demás." 
 
6:02 / BERNARDO LLEGÓ PRIMERO

Bernardo, hermano mayor y único familiar de Elías, fue el primero en llegar. El viento arrastra la llovizna. La tumba ya está sellada. Después de Bernardo llegó Jen, luego Katy y al final Edgar. Contemplan la lápida, las flores y las baquetas que Jen colocó. Bernardo es el primero en decir algo.
-Gracias por su ayuda.
-¿De que? Estamos contigo –Responde Jen.
La última vez que hablé con Elías me contó de la banda, que por fin tenían un nombre definitivo: Afterlife; y  que ahora si estaban a punto de grabar. Me organicé para detener mi trabajo y venir. –La voz de Bernardo se va quebrando-. Como seis y media ya estaba en el departamento, pero al entrar nunca me hubiera imaginado encontrarlo ahí; sin vida en el sillón... les hablé del celular de él, tenía tantas llamadas perdidas de ustedes, luego comencé los trámites. De la autopsia dijeron que fue por el alcohol; broncoaspiró.
Bernardo llora. Katy lo abraza. Jen y Edgar se contemplan. La llovizna produce una suave cadencia de sonido seco sobre todo lo que cae.
-Ninguno de nosotros sabía que ellos saldrían en la noche. Lo improvisaron, Elias era quien más ensayaba, supongo que tenía ganas de relajarse –Le dice Edgar a Bernardo-. Vi mal a Toño cuando me contó ayer, ya íbamos en camino a reunirnos contigo. 

11:56  P.M./ TOÑO – SEGUNDA GUITARRA
En la lluvia, Toño eligió un callejón oscuro y sucio. "Soy un hijo de puta, una mierda, una miseria. ¿Cuál era el caso de empedarnos ayer con esas viejas?; y aun así le dije que fuéramos. Estábamos a punto de lograrlo, el esfuerzo no justificaba tanto desmadre. Lo traicioné y traicioné a Jen, a Edgar y Katy. Elías era casi mi hermano y yo lo dejé solo, él sí se hubiera quedado a cuidarme. Soy un pendejo, si al menos hubiera ido a ver como seguía, me confié de vernos en la tocada. ¿Cómo mirar a los demás?, ¿como sentirme frente a su hermano quien también me ayudó varias veces?; ¿cómo…?"
De su chamarra saca una .22 corta, se encañona en la nuca y dispara.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 comentario:

Alma Mateos Taborda dijo...

Una gran historia, muy bien contada. ¡Felicitaciones! Un abrazo.