domingo, 5 de julio de 2009

PASAJES/ EL VIAJE

Sadie G. she's crazy, see?

ªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªªª
I
A solas con mi pensamiento,
sumergido en este acto:
de sufrir las palabras,
de evocar las imágenes,
y al final preguntarse;
“¿Qué es en verdad todo esto?”

II
De noche. Refulgentes,
constelaciones de palabras,
se sueña al instante,
la inmensidad del lenguaje.

III
El bolígrafo duda,
se extiende su sombra.
Mudo es el papel,
Espejo de realidad,
donde temblorosas la mano,
ignora que decir.

IV
Dudar es dolor por la verdad.




En casa Sadie dejó una nota firmada con sangre: “sinceramente no volveré”
Y de este modo, ella emprendió el viaje. No han sido tantos los años como parece, muchos hemos visto a Sadie en los caminos, por los senderos más intricados y ocultos o bien por las urbes concurridas. Se le ve sin prisa, mas algo en su interior sugiere lo contrario. Caminábamos por un bosque neblinoso cuando me iba contando algunas cosas.
-Sadie, ¿cuándo llegarás a tu destino?
-No lo sé –dijo ella.
-¿Es muy lejos?
-Quizá si sea muy lejos
-¿Habías ido antes?
-No, pero disfruto mucho del camino.
-Ya veo, pero por lo que se, el camino no ha sido fácil.
-No, nunca lo ha sido. Hay retos, obstáculos. Cada día se hace más complicado. A veces me encuentro totalmente sola en medio de parajes inhóspitos, y lo única que queda es mi propia fuerza para seguir.
-Entiendo, debe ser difícil. ¿No has contemplado regresar?
-¿Regresar, a donde? No tengo ningún lugar a donde regresar.
…y comprendí entonces que ese viaje lo es todo para ella. Que no es tanto el final, sino el recorrido y lo que deba y pueda aprender. Esa fue la última vez que platiqué con ella. Se han escuchado tantas cosas, que por fin alcanzó lo que quería, que se extravió, que murió y sus restos yacen en un cementerio olvidado de un país lejano, que simplemente dejó de buscar. A veces me asomo por la ventana, y mirando el horizonte profundo más allá de las colinas, me pregunto que podrá ser de ella, afuera los horrores son infinitos y las recompensas inciertas.

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